Cómo valorar tu negocio

Cuando la propuesta se deja escuchar bajo estas palabras “Quiero Tu Negocio”, todo indica que el éxito que ha atesorado la codiciada empresa resulta de gran interés para otro. Son muchas las variables que premian a la hora de promover una oferta de este tipo. Podría apuntarse la popularidad de la marca como consecuencia de una campaña publicitaria, el tipo de producto que comercializa, el trato con el cliente, etc. Y así, toda una lista de bondades que se exponen para crear un entorno favorable a la empresa.

Por supuesto, que el olfato del comprador se guiará por un instinto. El solo deseo expresado en “Quiero Tu Negocio”, podría indicar toda una aventura o la capacidad de riesgo que un empresario debe poseer. Su base ha sido el emprendimiento forjado por otro, quien depositó tiempo, dinero, iniciativa y creatividad para colocar en buen sitio su empresa.

 

El valor del negocio

 

Una de las interrogantes que más privan a la hora de ponerle precio a un negocio que ha recibido una oferta de compra, es cómo valorarlo. Por la mente del propietario se pasean tanto los activos como los pasivos, esa nomenclatura que reposa en la hoja contable y que pesa a la hora de fijar un precio.

 

Sin embargo, no deja de ser un asunto complejo ponerle precio a una empresa. Lo es para quien vende. Y lo es también para quien compra, quien finalmente debe ponderar cuáles son las debilidades y fortalezas que premian a su codiciado objeto.

 

Lo que vale

 

Para quien compra, lo más interesante es cuán rentable puede resultar la adquisición de una empresa que se encuentre operativa. Si produce dinero, se trata entonces de una opción atractiva. Ello, sin duda será un elemento decisivo. Si fuese todo lo contrario, su precio será afectado por una deprimente situación, porque ameritará de una inversión para el relanzamiento de la empresa.

 

 

Los elementos del negocio

 

Son muchos los elementos que se reúnen para definir el valor de un negocio. Entre otros, se pueden mencionar los físicos, que aglomera las maquinarias, el local, los equipos, la materia prima, el mobiliario, y otros. Por su parte, los elementos humanos, están compuestos por los empleados, su nivel profesional, su capacidad para tomar decisiones, y la condición laboral.

Los legales, refiere a la solvencia fiscal y/o mercantil. Y en lo concerniente a la tecnología, se ha de precisar los equipos informáticos, los programas instalados, las comunicaciones, un portal web propio, puntos de venta, seguridad, u otros.

Es importante apuntar que lo que se negocia, también es una posición en el mercado, como una cartera de clientes, proveedores, estrategias, competitividad, planificación hacia el crecimiento y el posicionamiento de la empresa en el espacio comercial que irradia, y la publicidad, o los créditos bancarios.

En fin, la supuesta simple expresión de “Quiero Tu Negocio” implica todo un entramado en el que hay que meditar, y no precipitarse. Pasa con quien compra, pasa con quien vende. Es la naturaleza del mercado